Este mensajito mis grandiosas mentoras y compis viene para tomar aire fresco, porque eso justo es lo que voy a hacer este mes: sentarme en el césped que taaantísimo tiempo esperé poder sentarme en paz y escribir, en lugar de soñar con volar con un grillete atado al pie. ¿Qué ha representado la mentoría en mi vida? Cuando entré en esta mentoría, yo ya sabía que existía un prado verde. Lo había visto en sueños, lo había olido en meditaciones, lo había imaginado tantas veces... pero me quedaba ahí, mirando desde la puerta, sin atreverme a cruzarla. Hasta que un día, decidí no solo cruzarla, sino correr por ese prado... pero ¡boom! Ahí estaba el grillete, uno de esos bien firmes, de los que no se ven pero se sienten. Por no saber que habían muchas creencias en mí arraigadas, cascos periféricos, no comprendía el ego, había muchas cosas en mí que no comprendía, que resonaban en incoherencia absoluta, el miedo a brillar tanto que podía incluso perder a mi familia, miedo ...